Lo que Moria Casán me enseñó sobre los ciclos de la moda
Es un verano pegajoso y largo en Buenos Aires. Hay cortes de luz, el fresco de la lluvia dura poco y no hay muchas novedades. Las noticias de lugares lejanos llegan como chorros de agua helada, tan rápido que no me dejan pensar en nada. Cebo mates y refresco Vogue Runway sin parar. Solo con ver las fotos de los desfiles de las colecciones otoño invierno 2023 de la Semana de la Moda de Nueva York, que empezó el 10 y terminó el 15 de febrero, empiezo a sentir calor.
Leo todos los portales y me voy enterando de lo nuevo: Pharrell Williams, el cantante, es el nuevo director creativo de las colecciones masculinas de Louis Vuitton mientras que en Gucci asume el cargo Sabato De Sarno; internet enloquece por una botas rojas gigantes creadas por el colectivo de artistas MSCHF pero la euforia dura aproximadamente 72 horas; Balenciaga se asocia a la National Children's Alliance y Demna, su director creativo, se entrevista con Vogue convenientemente antes del primer desfile de la marca luego del escándalo —5 de marzo en la Paris Fashion Week; en la pasarela, Coach presenta carteras que parecen confeccionadas a partir de moldes de galletas y Proenza Schouler nos deleita con una colección exquisita; regresa Alexander Wang luego de las acusaciones de abuso sexual con la intención de fingir que no pasó nada pero no funciona; y Rihanna usa diseños a medida de Loewe y de Alaïa en el show de medio tiempo del Super Bowl y anuncia que está embarazada otra vez.
Sigo scrolleando. No dejan de aparecer acontecimientos frescos. Tomo todo y lo hago parte de mi vida. Mis conversaciones ya no son mías, las veo y parecen una seguidilla de títulos de portales. Así es febrero, a días de carnaval, en Buenos Aires. Phoebe Philo, ex directora creativa de Chloé y de Céline, fija el lanzamiento de su marca para septiembre y eso, entre tanto ruido, me hace muy feliz. Como dijo Vanessa Friedman, directora de moda del New York Times, “hacer ropa tranquila, de la que inspira pensamientos de ir de compras, en lugar de publicar, puede parecer un movimiento radical”. Yo también estoy harta de la ropa clickbait.









En Vogue Italia, mientras busco una entrevista con Sabrina Impacciatore, la actriz italiana que hace de gerente del hotel en la segunda temporada de White Lotus, encuentro un artículo titulado "I copricapezzoli sono l'accessorio indispensabile per uscire, ora che il seno nudo fa tendenza". Lo primero que pienso es que es el ejemplo perfecto de aquellas cosas que suenan bellísimas en italiano y son terroríficas en español. A grandes rasgos, el concepto es que “las pezoneras son el accesorio indispensable para salir ahora que ir con el seno desnudo es tendencia”.
Pezonera. Me transporto mentalmente al carnaval de Río de Janeiro y con eso en la mente me cruzo con un reel de Riccardo Tisci, ex director creativo de Givenchy y de Burberry (que ahora está en manos de Daniel Lee y tuvo transformación visual fabulosa) allí, en Brasil. Conecto ese flujo de pensamiento con Moria Casán y el despelote que se armó por una foto suya en bikini. Lo googleo y me encuentro con una producción que hizo para Gente envuelta en film (aunque en la tapa llevó este catsuit fabuloso) para remarcar “la soberanía de los cuerpos”. Los cuerpos…
Además de las limitaciones que tienen todas las cosas del mundo (i.e. la plata, el tiempo, la velocidad de la luz —esto adquiere relevancia en el caso de los viajes espaciales—, la estupidez, etc.), la moda tiene un límite completamente inamovible: el cuerpo. Hablar de moda es hablar, de un modo u otro, del cuerpo y del cuerpo de la mujer, en particular. Hablar del cuerpo productivo, del cuerpo sexualizado, del cuerpo como un campo en el que se manifiestan y reproducen relaciones de poder. No vamos a ahondar en todo esto hoy porque yo no vine a escribir un paper, pero les recomiendo leer Los cuerpos dóciles de Paula Croci y Alejandra Vitale o, en su defecto, arrancar directamente con Foucault.
Haciendo una radiografía de las colecciones 2022 y 2023, y de los fashion moments de influencers y famosas en relación a ellas, hay una serie de ítems que se repiten cuya presencia me gustaría destacar. A los fines de no entrar en una elucubración eterna, hice esta pequeña lista:
Transparencias, pechos descubiertos, pezoneras.
Corsetería, micro tops y prendas ajustadas.
Faldas muy cortas, hot pants con o sin medias de nylon.
Tiro bajo.
Minimalismo.
Cuerpos muy delgados (de hecho, este estudio de Glamour UK cuantifica la disminución en la diversidad de los cuerpos en las pasarelas).



Por un lado tenemos el empoderamiento de la desnudez, de la celebración del cuerpo femenino, el revelar la figura como símbolo de aceptación y libertad (algo así como el auge de la minifalda en medio de la revolución sexual de los ‘60); por el otro, una proliferación de tendencias de los ‘90 y los ‘00 (englobadas bajo el concepto de Y2K) entre las que se encuentra la idolatría de la delgadez.
Entonces, ¿vamos a volver a la época del #thinspo y la dieta de la manzana? No, y estos son algunos de los motivos:
a. Si escuchaste lo que dije en este podcast, sabrás bien que la moda es un reflejo de los tiempos que vivimos y no una serie de pautas estéticas que se eligen de manera arbitraria. La sensibilidad responde al zeitgeist. No se adoptan modas que no cuajan.
b. La moda es cíclica. Tarde o temprano algo de esa época iba a volver.
c. Hasta donde yo sé, no estamos en el 2007. Por lo tanto, las cosas vuelven pero adquieren una forma acorde al contexto sociocultural con el que se encuentran. Como dijo Heráclito, “no es posible bañarse dos veces en el mismo río”.
d. Sí, todavía no alcanzamos la verdadera diversidad de cuerpos y de talles. Tal vez sí estemos en 2007…
e. Las imágenes que se promueven desde la moda impactan en nuestras formas de ver el mundo, pero tenemos cada vez más herramientas para hacernos oír.
f. Hubo un cambio enorme en la sociedad y eso se debe principalmente al trabajo del movimiento body-positive. Este se desprende, a su vez, del feminismo.
g. O sea, en criollo, no hay clima para que Kate Moss vuelva a decir “nada sabe tan bien como ser flaca”. De hecho, ya se arrepintió.
i. La reacción de la gente a la foto de Moria Casán es nuestra mayor esperanza. Haciendo un cálculo rápido: ¿cuántos de ustedes decían “no hay que opinar de los cuerpos ajenos” en 2007?
j. Revisé el calendario. Es 17 de febrero de 2023.
Un brindis por
Celeste Valero. Leí tu entrevista con Cindy Damestoy para Infobae a los minutos de haber sido publicada el 16 de febrero por la mañana. Admiro tu lucha por preservar la técnica precolombina del talar de cintura, que tanto significa para tu historia personal y para la cultura.
Además, me quedo con lo siguiente:
“Cuenta que una de las razones por las que visita todas las veces que puede las comunidades indígenas es porque siente que allí todavía permanece la cosmovisión andina latente. ‘(…) en mi mundo hay mucho flujo de información, dispongo de Internet, y ves todo el tiempo ideas, herramientas y pensamientos (…). Hay que buscar el equilibrio sin perder la identidad, porque cuando uno se olvida de su identidad tiende a tomar la de otros, a dejarse llevar por la corriente’”.
Todo lo que necesito es moda, champagne y…
Esta prenda👕: Louise Trotter dejó la dirección creativa de Lacoste a principios de enero y necesito esta gabardina para recordarla… ponele.
Este libro📚: Los cuerpos dóciles de Paula Croci y Alejandra Vitale.
Este objetos 🎡: un bolso shopper blanco de Adidas. No hay explicación, me gusta y punto.
Este contenido📱: EYE TWO TIMES MOUTH, un corto dirigido por la mexicana Lila Avilés para la serie Women’s Tales de Miu Miu, me puso la piel de gallina.
Esta película🎥: fui a ver Tár en el cine, sola, un miércoles 14 de febrero a las 6 de la tarde. Una suerte de tragedia griega contemporánea en la que la compositora y directora Lydia Tár (Cate Blanchett) cae víctima de su hybris. Saqué dos conclusiones: a) nunca más voy al cine antes del atardecer porque es angustiante, b) tengo que hacerme un traje a medida y convertirlo en toda mi personalidad.